HOJA PARROQUIAL 187

domingo, 29 de noviembre de 2020

Iniciamos el tiempo de ADVIENTO. Adviento no es un tiempo que llega, sino una actitud permanente del ser humano. Jesús nos da las claves del mismo: ¡Estar despiertos! ¡Estar atentos y vigilantes! Es  así como se ven los milagros de cada instante y la presencia de la Vida. Es  tomar consciencia de que estamos vivos. Nos permite ver las cosas de otra manera. Es mirarnos y mirar a los demás con ojos nuevos.  Es descubrir en cada rostro, incluido el nuestro, el rostro de Dios.  Feliz domingo, feliz despertar. Un abrazo.

HOJA PARROQUIAL 186

domingo, 22 de noviembre de 2020

Cristo es el Rey. Este título está más allá de todo concepto o de toda imagen limitante que podamos hacernos de él. Jesús es el Señor, el Rey, el amor incondicional, el perdón, la misericordia, la sabiduría. Es el hombre despierto, es el Dios-con-nosotros. Hoy nos revela que su presencia está asegurada en los “más humildes hermanos” “La mente religiosa” está siempre preocupada por amar a Dios ¿Qué Dios? ¿El creado a nuestra imagen y semejanza?  No nos compliquemos la vida. A Dios se le ama, aunque no lo sepamos ni lo veamos, amando y sirviendo. TODO ES PURA GRATUIDAD. Para amar, para la GRATUIDAD, hay que ser “Rey y Señor”.  Y para “Ser Rey y Señor” tenemos que dejarnos amar gratuitamente (¡no hay méritos!). De otra manera,  entraremos en un callejón que no tiene salida (infierno), siendo esclavos de los acontecimientos y de nuestras creencias, de las recompensas y los castigos. El “juicio”, al que muchos tanto temen, se da en cada instante. Si amas, estarás en el gozo y si no amas, estará “rechinando” tu ego. Esta es la religión de Jesús. Somos señores con el Señor. Disfrútalo, y vívelo. Este es el propósito de todo ¡Que tengamos vida!
Un abrazo.

HOJA PARROQUIAL 185

domingo, 15 de noviembre de 2020

¡La vida es un don! Nuestro propósito, nuestra misión, nuestra vocación, no es obtenerlo o conseguirlo, sino desarrollar lo que ya somos. Con esta “parábola de los talentos” podemos caer en la trampa de la “mente religiosa” preocupada por adquirir méritos, perdiendo así, la dicha de la gratuidad. Nuestra programación religiosa parte siempre de que “no tenemos” y, por lo tanto, la vida espiritual se reduce a conseguir “méritos” o “perfecciones”. Es la tentación permanente de convertirnos en el centro y esto es fuente de orgullo y también de sufrimiento. Podemos enterrar el don, o sea, dedicarnos solo a evitar las faltas, dejando la aventura de desarrollar todo lo que somos, por el miedo a equivocarnos. Jesús nunca amenaza porque la sabiduría no es amenazante, Jesús nos despierta a vivir en plenitud y en gratuidad. Ya somos esa la plenitud, dediquémonos a desplegar todo los dones que hay en nosotros. Vivamos en gratuidad y alabanza. Un abrazo.

DISPOSICIONES OBISPADO: RESTRICCIONES

Estas son las disposiciones diocesanas con respecto a las restricciones en la isla de Tenerife. Es muy importante saber que nuestra Parroquia es de 100 personas.

HOJA PARROQUIAL 184

domingo, 8 de noviembre de 2020

Las parábolas de Jesús no son “doctrinas”, ni “verdades”, ni sistemas de moral, y mucho menos una amenaza... Las parábolas son una fuente de sabiduría que invitan a despertar a lo esencial. En el Reino, en la Vida (que es un banquete, una fiesta), podemos estar como necios o como sabios. El sabio vive el momento presente como un regalo. Todos los acontecimientos son una oportunidad para aprender, no se queja porque sabe (saborea) el momento como viene. Se abre a la posibilidad de bendecir porque en todos los acontecimientos, aunque la mente le diga que “eso no puede ser”, hay una oportunidad para crecer. El sabio entra en silencio y llena su alcuza de aceite y con la luz del Espíritu, las cosas se ven de otra manera. Sabe que nada hay fuera que le puede dañar o amanezca. El necio depende de las circunstancias, siempre lamentándose, juzgando, controlando. El presente se le va de las manos; está muy atareado lamentando el pasado o temiendo el futuro. Lo suyo es la permanente queja, o la culpa o el miedo.... 
Jesús no se refiere a grupos de personas. Dentro de nosotros está la doncella sensata y la doncella necia. Siempre que llega el “esposo”, o sea, en cada acontecimiento personal, familiar, social… la respuesta será el indicador de cómo están nuestras lámparas. Unas veces entraremos al banquete y otras tendremos que oír “no te conozco”. No pasa nada, vayamos a buscar el aceite "donde se vende".  La sabiduría nunca amenaza, solo despierta. Feliz día del Señor. Un abrazo.